-El primer paso es estar presente.
-Y luego?
-Darse cuenta.
-Y luego?
-Darse cuenta de verdad.
-Y luego?
-Tomar conciencia de ello.
-Y cuando empieza la acción. Cuando lo cambio?
-Seguramente no te has dado cuenta aún. Cuando te des cuenta con todo el cuerpo, verás que algo ha cambiado.
-Así sin más?
-Así, y es mucho.
-Así que no tengo que hacer nada?
-La fuerza de voluntad también será puesta a prueba, cuando te des cuenta. Sin eso, se repetirá eternamente.
-Y si ya me di cuenta y nada cambia?
-Puede que quieras ir demasiado rápido. Al encarnar la ganancia y las consecuencias, la vivencia de la neurosis, al descubrir su gobierno automático, es entonces cuando hay que hacer algo: Sostenerse y darse cuenta de lo que verdaderamente está pasando. Así los patrones viejos pierden fuerza, la ganan cuando estamos ciegos a ellos o cuando los peleamos. Por ahí se construye el cambio. De alguna manera viene solo, sosteniendo, dandose cuenta y responsabilizado. Entonces se nos ofrece y eso no es algo fácil. Te pone a prueba, te recuerda lo viejo, te confunde, te coloca en el vacío… y es ahí donde puede darse lo nuevo, a veces lo que siempre había estado, otras es la forma, otras la sensación, otras simplemente es y es el fruto de la presencia.
(…)




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